La tarde en que el tiempo decidió escucharte

✦ Un recuerdo convertido en eternidad ✦

Ayer el tiempo olvidó su oficio, las horas dejaron de correr con la prisa de siempre, el viento parecía guardar silencio para no interrumpir tu voz y el parque entero terminó convertido en el escenario más hermoso que mis recuerdos hayan decidido conservar, jamás imaginé que una tarde pudiera contener tanta calma.

Escucharte era descubrir que las palabras también poseen belleza, que una voz puede acariciar el alma sin necesidad de rozar la piel y que existe una elegancia imposible de fingir cuando alguien habla con la sinceridad con la que tú lo haces, cada idea que compartías encontraba su lugar, como si hubiera esperado ese instante para existir.

Y, por un instante, olvidé el peso de los días, las preocupaciones, el ruido del mundo, la soledad que era participe de mis días Sólo existía tu risa, el viento jugando entre los árboles y la absurda sensación de que el universo había decidido regalarme exactamente el lugar en el que debía estar, la verdadera belleza comienza cuando alguien consigue transmitir paz con una mirada, admiración con una palabra y esperanza con una simple sonrisa.

Entonces levanté la mirada, y comprendí que el atardecer había encontrado competencia, porque el cielo intentaba vestirse de colores, pero tus ojos ya habían aprendido ese lenguaje mucho antes que él, no tenían el brillo de las estrellas, tenían algo mucho más difícil de encontrar: la calma.

Esa calma que no deslumbra, que no busca llamar la atención, pero que consigue quedarse viviendo en quien tiene la fortuna de contemplarla, nunca imaginé que un banco en un parque pudiera convertirse en el rincón más hermoso del mundo, ni que el tiempo, tan acostumbrado a escapar de mis manos, decidiera quedarse inmóvil sólo para escucharte hablar.

Si este poema existe, no es sólo para recordar una tarde en el parque, existe porque, sin darte cuenta, hiciste que esa tarde tuviera un significado distinto, porque desde ayer comprendí que la belleza no siempre se encuentra en aquello que contemplan los ojos; algunas veces se descubre en la paz que transmite una persona, en la luz de su sonrisa y en la manera tan extraordinaria que tiene de hacer sentir especial a quien tiene la fortuna de compartir un momento a su lado.